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Reputación personal online: avergonzarse o aprovecharse

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En 2007, al poco tiempo de llegar a Madrid, un head-hunter me ofreció un trabajo. Cuando le pregunté cómo me había encontrado, me dijo: “Vimos su perfil en Internet y unos artículos que escribió”. En eso entonces me pareció un reclutamiento muy innovador.

Hoy en día, más gente de áreas de recursos humanos utiliza internet no solo para buscar candidatos, sino también para descartarlos. Bastan algunos clics para encontrar perfiles, comentarios, fotos, tweets, check ins, y junto con ellos percibir fortalezas, aptitudes, debilidades y “pecadillos”. Es una tendencia que se da en mercados más desarrollados, pero que terminará por extenderse.

En paralelo, hay personas que han construido reputaciones profesionales relevantes alrededor de temas que los apasionan y que les permite establecer un posicionamiento online y offline.

Existe la opción de usar internet para ayudarnos a desplegar nuestros intereses, habilidades y experiencia o convertirla en el  repositorio donde desplegamos aquel lado emotivo y poco racional que todos tenemos.

Este blog es parte de un diario de economía y negocios, por lo que es probable que los lectores estén interesados en su desarrollo profesional. Vamos allá.

‘Googlee’ su nombre o use la caja de búsquedas de Facebook y Twitter. La mayoría hemos empezado a usar nuestro nombre real porque es la forma de relacionarse online. Verifique los resultados:

 

 

Podríamos decir que existen tres grandes grupos en este asunto de internet/reputación:

El tradicional: Tiene una idea limitada de estos temas (“¿Face que?”). No participa ni produce contenido.

El intenso: Conoce las herramientas en lo que se refiere a publicar. Es muy expresivo en cantidad y frecuencia con respecto a su vida diaria y sus emociones. En la mayoría de los casos, se trata de comentarios inocentes, pero también suele revelar aspectos personales o demasiado personales.

El emprendedor: No es más o menos inteligente que los anteriores. ‘Emprendedor’ significa  que está dispuesto e invertir más tiempo y esfuerzo en su reputación online. Tiene un conocimiento básico o quizás muy completo de las herramientas. Lo más importante es que tiene algo que decir acerca de lo que hace.

Seguramente existen matices, pero a grandes rasgos es posible que estemos en uno de estos grupos.

Si aplicamos el sentido común, hay algunos consejos generales que pueden ser útiles en cada caso.

Para el tradicional: Manejar una reputación online requiere cierto tiempo para entender maneras y herramientas. Quizás su tiempo o interés sea limitado. No hay problema. Dedíquese a tener una presencia profesional mínima y solvente. Un perfil completo en LinkedIn será muy útil. Agregar algunos colegas y obtener recomendaciones será más que suficiente en caso de que alguien lo busque online.

Para el intenso. La libertad para comentar su día a día, opinar o decir lo que siente, es su derecho. Esto incluye aquello que pueden comprometerlo en el futuro o convertirlo en un  “entretenimiento” . Es bueno tener en cuenta que la pregunta “¿Qué estás haciendo?” fue una equivocación conceptual en Twitter. Sería importante aprender sobre la privacidad en Facebook. Publique lo que desee, pero gestione a quién se lo dice. Controle lo que otros pueden hacer con usted ¿Sabía que sus amigos bromistas pueden decir que está con ellos (‘taggearlo‘) en esa discoteca donde su media naranja le ha prohibido entrar? Quizás la recomendación más relevante sea nunca publicar en “caliente” o sin estar consciente al 100%.

Para el empredendedor. Usted tiene presentaciones con puntos de vista que compartir, fotos notables que mostrar, consejos que ofrecer. Es un gran paso antes de empezar a disparar tweets o posts. Utilizar las redes sociales para promover su trabajo toma el mismo esfuerzo inicial que usarlas para temas personales. Slideshare es una buena herramienta para sus presentaciones. YouTube está allí para los productores de video, Flickr es una gran opción para los fotógrafos. Facebook y Twitter pueden ayudarlo a promover lo anterior.  Separe lo personal de lo profesional. Puede seguir manteniendo su perfil y compartir su intimidad con amigos y familiares (siempre con cuidado). A su vez, una página de marca o un blog profesional pueden concentrar y distribuir su trabajo. No se obsesione por el número de seguidores. Más valen 100 relaciones con la gente correcta, que 10,000 seguidores ‘de paso’ que no responderán a un requerimiento profesional. Esto no es concurso de popularidad, sino de relevancia.

Los consejos específicos dan para muchos posts y hay gente que se ha dedicado a ellos de manera exhaustiva. Lo que no debe perderse nunca de vista es que en esta época, donde prima el balbuceo y el ‘ruido’, el que destacará es el que tenga algo valioso que aportar.

Intercambiamos privacidad por relevancia. Los problemas surgen cuando no tenemos algo relevante que decir.

Fuente: http://blogs.gestion.pe/revoluciondigital/2012/01/tu-reputacion-online.html

 

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